Num.12-2019 | Contaminación de suelos: el caso de los plaguicidas

“Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra”
Jefe indio Seattle

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Reporte por: Gladys Yaguana

Gladys Yaguana (1) Franklin Sánchez (1) Manuel Aguilar (1) Esther Pozo (1)
(1) Grupo de Investigación en Manejo y Recuperación de Suelos y Aguas, Facultad de Ingeniería en Ciencias Agropecuarias y Ambientales, Universidad Técnica del Norte, Ibarra-Ecuador
gnyaguana@utn.edu.ec

La contaminación del suelo consiste en la acumulación de sustancias químicas perjudiciales para la para la salud y la vida de los ecosistemas, incluido el ser humano. El uso de plaguicidas, sustancias utilizadas en la agricultura contra el ataque de insectos, hongos o malas hierbas, corresponde a la contaminación difusa; sus efectos son desfavorables para el suelo por la disminución de su capacidad autodepuradora y como albergue vital. Las consecuencias se manifiestan también en la disminución del rendimiento y calidad de los cultivos, contaminación de aguas superficiales y fréaticas, y deterioro de la calidad del aire, perjudicando en definitiva varios elementos indispensables para la biosfera.

Introducción

Una realidad cada vez más evidente es la contaminación del suelo. No haberle dado la misma relevancia que a la contaminación del agua y del aire, probablemente se debe a su ocurrencia más lenta, producto de su capacidad amortiguadora y de autorregeneración. El suelo posee propiedades para ocluir contaminantes, transformarlos o eliminarlos mediante el drenaje; sin embargo, es un medio en el que se acumulan sustancias tóxicas que con el transcurrir del tiempo ponen en peligro la calidad de las fuentes de agua y la vida que dentro y sobre él se desarrolla, incluido el ser humano.

La contaminación del suelo afecta a la seguridad alimentaria y la calidad de los cultivos; sin suelos sanos no podríamos producir suficientes alimentos para alcanzar el Hambre Cero (FAO, 2018). Tampoco sería posible el cumplimiento pleno de otros Objetivos de Desarrollo Sostenible como el de agua limpia y saneamiento, salud y bienestar, vida de ecosistemas terrestres, producción y consumo responsables, entre otros propuestos por la Organización de las Naciones Unidas en la Agenda 2030, cuyo antecedente fue la Conferencia de Río+20, realizada en el 2012.

Al ser la contaminación del suelo un problema que se presenta a nivel mundial y en todas partes, el 05 de diciembre de 2018, con motivo de la celebración del Día Mundial del Suelo, se lanzó la campaña cuya etiqueta es #StopSoilPollution, con el fin de concienciar a las personas, de todo el mundo, sobre la necesidad de acabar con la polución del suelo. Las razones más importantes: el incremento de la contaminación que se generaría con el aumento de la población mundial que para el año 2050 será de 9 000 millones de habitantes, la necesidad de alimentos para esa misma población y el hecho de que el poder amortiguador del suelo es finito.

Con esa perspectiva, en la Universidad Técnica del Norte se está desarrollando el proyecto de investigación: “Estudio de la contaminación por pesticidas en suelos agrícolas donde predominan cultivos transitorios en la provincia de Imbabura”. La información se recogerá en tres sitios de la provincia, donde la agricultura es la principal actividad económica. Los resultados a obtenerse evidenciarán el tipo de plaguicidas utilizados y sus niveles residuales en suelos con cultivos de ciclo corto. Con base en los datos, se planteará una Propuesta sobre buenas prácticas de manejo y para la recuperación de suelos agrícolas contaminados, de encontrarse tal evidencia.

Contaminación del suelo

La contaminación del suelo supone la alteración de la superficie terrestre con sustancias químicas perjudiciales para la vida, que ponen en peligro la estabilidad de los ecosistemas y nuestra salud.

Se denomina “suelo contaminado” a aquel cuyas características físicas, químicas y biológicas han sido cambiadas por la presencia de componentes químicos de carácter peligroso, generados por actividades antrópicas, en concentración tal que comporte un riesgo para la salud humana o el ambiente (Rodríguez, 2008).

En 2007, profesionales de la Universidad de Alcalá (Ortiz, Sanz, Dorado y Villar) atribuyeron como causas de la contaminación a metales pesados, lluvia ácida, salinización, productos fitosanitarios, explotaciones mineras y ciertos compuestos orgánicos. Los contaminantes más frecuentes encontrados en el suelo, con su toxicidad y movilidad, se indican en la Tabla 1.

Tabla 1.- Tipos, movilidad y toxicidad de contaminantes más frecuentes en el suelo.


Contaminante Toxicidad Movilidad
Derivados de petróleo 3 1
Hidrocarburos aromáticos 2 1
Hidrocarburos policíclicos 1 3
Hidrocarburos no halogenados 3 3
Hidrocarburos halogenados y clorados 1 3
Hidrocarburos halifáticos clorados volátiles 2 1
Plaguicidas (organoclorados) 1 2
Otros hidrocarburos halogenados 2 2
Compuestos organometálicos (Sn, Hg, Si) 1 2
Mercurio, cadmio (Hg, Cd) 2 3
Pb, As, Sb, Sn, Be, U, Th, Te, Ag 3 3
Zn, Cu, Ni, Cr, Se, Mo, B, V, Ca, Ba, Ti 3 3
Fluoruros 4 2
Cianuros (libres, complejos) 2 2
Amonio, nitritos, nitratos, compuestos nitrogenados 4 1
Compuestos organofosforados (excluidos plaguicidas) 1 2
Fósforo inorgánico total 4 2
Sulfuros totales 4 3
Sulfatos 4 1
Ácidos, bases, sales inorgánicas 4 2

Valor máximo 1

Fuente: Conde, Gabriel (1989). Contaminación de suelos y aguas subterráneas. Disponible en: https://bit.ly/30scDs1

Existe también el concepto de “suelo potencialmente contaminado”, utilizado para referirse, por ejemplo, a grandes extensiones de terreno donde el suelo ha sido negativamente afectado por exceso de fertilizantes, aplicaciones de pesticidas; o, contaminantes transmitidos por la atmósfera.

El caso de la contaminación de suelos agrícolas corresponde más al ámbito de la contaminación difusa. Debido a sus características y por la naturaleza de sus posibles soluciones Rodríguez (2008), recomienda acciones de carácter preventivo antes que correctivo.

Para el autor antes citado, los efectos negativos se manifiestan por distintas vías: contacto directo con el suelo contaminado, difusión en el aire previa evaporación de los contaminantes, arrastre por las aguas superficiales y percolación hacia acuíferos subterráneos (Figura 1). Por lo tanto, la determinación de la magnitud del problema de contaminación de suelos implica una tarea compleja en la que ha de considerarse la naturaleza de los contaminantes, su concentración y distribución, las características del medio y la evolución de aquéllos en el suelo.

¿Por qué estudiar la contaminación por plaguicidas?

La agricultura, especialmente aquella practicada bajo el esquema de la Revolución Verde, iniciada en los años 40s del Siglo XX, de carácter intensivo y de altos insumos para incrementar el rendimiento de los cultivos, ha conducido hacia un deterioro de la calidad de suelo. Este proceso conocido como degradación se asocia también a factores como la intensidad de las labranzas, la duración de los ciclos agrícolas, la tendencia al monocultivo, la no reposición de nutrientes, entre otros; y, se caracteriza por la disminución de la capacidad del suelo para producir en cantidad y sobre todo en calidad.

En lo que concierne a la contaminación química, la principal fuente al parecer serían los plaguicidas que producen efectos tóxicos -agudos y crónicos- sobre ciertos organismos. Sin embargo, la justificación de su uso radica en la necesidad de combatir las plagas, dentro de las cuales según Bedmar (2011), se incluyen malezas, enfermedades, insectos y otras de tipo animal que afectan a los cultivos.

Estudios realizados en Argentina, en 2013, determinaron que durante el periodo de barbecho se aplica el 41% del total de plaguicidas; mientras, el restante 59% se distribuyó en: 36% para el cultivo de soja, 10% en el cultivo de maíz y 13% en cultivos de trigo, cebada, vid, caña, frutos de pepita, entre otros (Aparicio, De Gerónimo, Hernández, Pérez, Portocarrero y Vidal, 2015). Como se puede apreciar, el uso de plaguicidas se ha extendido también a cultivos transgénicos que serían más resistentes a plagas.

En Ecuador, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, INEC (2014), el uso de plaguicidas químicos se da en un 53,57% en cultivos permanentes y en un 77,75% en cultivos transitorios (de ciclo corto). Según el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (2011), la producción de arveja, cebada, fréjol, maíz suave, trigo, yuca e inclusive papa, obtenida a partir de la pequeña agricultura familiar registró rendimientos equivalentes a la mitad o las tres cuartas partes de lo producido en los años sesenta del siglo anterior. Ello ha influido para que los agricultores grandes, medianos y pequeños, en buena parte, dependan del uso de agroquímicos para incrementar sus rendimientos productivos (MAGAP, 2011).

Los plaguicidas, independientemente de su tipo, tienen características de toxicidad, persistencia, bioacumulación, y/o capacidad de migración que los hacen más o menos perjudiciales tanto para los recursos naturales, como para el ser humano (Linares, 2007). Sin embargo, los mayores riesgos de contaminación corresponden a los organoclorados por el mayor tiempo de persistencia en el suelo (Asela, Suárez y Palacio, 2014).

En estas circunstancias, el control de plaguicidas ha cobrado importancia para la sociedad debido al mayor conocimiento de los potenciales peligros asociados a su uso y por la disponibilidad de datos sobre su presencia en el ambiente. La legislación ambiental mundial establece límites máximos permitidos de residuos de plaguicidas en aguas y alimentos cada vez más estrictos. Por ejemplo, la Unión Europea señala un límite máximo de 0,1 μgl-1 por plaguicida individual y de 0,5 μgl-1 por plaguicida total en aguas destinadas al consumo humano (Directiva 2006/118/EC) (Aparicio, De Gerónimo, Hernández, Pérez, Portocarrero y Vidal, 2015).

El poder depurativo del suelo

El suelo ha sido definido como la capa superior de la corteza terrestre formada por la acción combinada del clima, el relieve y los organismos que han actuado sobre el material parental a través de largos periodos de tiempo. Está formado por partículas minerales, materia orgánica, agua, aire y organismos vivos. El extremadamente lento proceso de formación del suelo ha determinado que se lo considere como un recurso de difícil renovación y más aún como un recurso no renovable en la escala de vida de un ser humano.

La retención del plaguicida en el suelo se produce de manera física -sin cambio en la naturaleza química de la molécula- generándose una acumulación del plaguicida en la superficie o en el interior de las partículas del suelo. Este proceso se denomina sorción e incluye: la absorción o entrada del plaguicida a la matriz del suelo; y, la adsorción o unión del plaguicida a las partículas de suelo (Aparicio, De Gerónimo, Hernández, Pérez, Portocarrero y Vidal, 2015).

De este modo, el suelo actúa como “una barrera protectora de otros medios más sensibles (hidrológico y biológico), filtrando, descomponiendo, neutralizando o almacenando contaminantes y evitando su biodisponibilidad” (Galán y Romero, 2008, p. 49).

La capacidad del suelo como Reactor Natural, depende de los contenidos de materia orgánica, carbonatos, óxidos e hidróxidos de hierro y manganeso, de la proporción y tipo de minerales de la arcilla, de la capacidad de cambio catiónico del suelo, del pH, textura, permeabilidad y actividad microbiana (Comeford, 2003; citado en Aparicio, De Gerónimo, Hernández, Pérez, Portocarrero y Vidal (2015). Por lo tanto, para cada situación el poder amortiguador de un suelo es diferente; pero, tiene un límite y cuando se sobrepasa esos niveles, para una o varias sustancias, el suelo funciona como contaminado y es fuente de contaminantes (Galán y Romero, 2008).

Ubicación del estudio

El estudio se realiza en tres sitios de la provincia de Imbabura: cantones Antonio Ante, Pimampiro e Ibarra, en las localidades de San José de Chaltura, San Pedro de Pimampiro y Ambuquí, respectivamente (Figura 2).

Resultados preliminares

De las entrevistas aplicadas a los agricultores, en cada uno de los sitios de estudio, se determinó el uso de plaguicidas, de diferentes nombres comerciales, que son usados en los cultivos de maíz, fréjol, pimiento, ají, tomate riñón y otros. Los principales resultaron ser insecticidas y fungicidas, cuyos ingredientes activos se indican en la Tabla 2.

Tabla 2.- Ingredientes activos de plaguicidas frecuentes utilizados en cultivos de ciclo corto en tres sitios de Imbabura, 2018.


NOMBRE COMERCIAL INGREDIENTE ACTIVO FRECUENCIA DE APLICACIÓN TIPO
KAÑON

 

TROFEO  75

TRYCLAN

 

 

CUPROFIX

 

NOVAK
CAPTAN 80

Clorpirifós 500 g/l
Acephate 750 g/kgThiocyclam hidrogen oxalate  500 g/kg
Mancozeb 300 g/kgCooper 120 g/kgMetil Thiofanato 500 g/l
Captan 800 g/kg
8 días

15 días
15 días

 

15 días
15 días
15 días

Insecticida

Insecticida
Insecticida

 

Fungicida
Fungicida
Fungicida

Fuente: Entrevistas a productores de cultivos de ciclo corto, 2018

Debido a que los nombres comerciales pueden ser muy variados y cambiantes en el tiempo, el conocimiento sobre la toxicidad y otros probables efectos de los plaguicidas debe abordarse por sus ingredientes activos.

Clorpirifos, Categoría II (moderadamente peligroso):

Presente en los plaguicidas organofosforados, de amplio uso para el control de insectos minadores, chupadores y masticadores de cultivos como la soja, maíz, sorgo, girasol, algodón, alfalfa, tabaco, papa, hortalizas y algunos frutales. Su modo de acción es de contacto, estomacal y respiratorio. Se ha formulado como concentrado emulsificable, granulado, polvo soluble en agua. Puede aplicarse en mezclas con cipermetrina, dimetoato, endosulfan, disulfoton o triazofos. Es estable en medios neutros o ácidos e inestable en medios alcalinos (Casafe, 2007, citado en Montagna, 2010).

El clorpirifos es de persistencia variable en el suelo y menos persistente en agua y sedimentos; movilidad ligera a inmóvil, volatibilidad ligera; bioacumulación alta. Su alta toxicidad y escasa selectividad incrementa el riesgo potencial de causar efectos adversos en especies vulnerables sobre todo acuáticas (Tang et al., 2005, citados en Montagna, 2010). Es absorbido al suelo y no percola fácilmente, se degrada con lentitud por la acción microbial (Morales y Rodríguez, 2004).

Según la Universidad Nacional de Costa Rica (2019), el clorpirifos al lixiviarse alcanza los cuerpos de agua. Los límites en agua superficial son de 0,003 μgl-1 (Holanda). Ha sido detectado con frecuencia en aguas superficiales de las regiones agrícolas y urbanas de los Estados Unidos (1992-2001); y, se encuentra entre los 10 insecticidas problema que superan la norma ecotoxicológica de agua (MTR) en Holanda (2003-2004, 2007-2008).

Acefato, Categoría III (ligeramente peligroso):

Insecticida organofosforado, que por su residualidad y acción sistémica controla una gama amplia de insectos cortadores, masticadores, chupadores y raspadores en cultivos anuales y perennes como: solanáceas, hortalizas, frutales, leguminosas, gramíneas, cucurbitáceas y crucíferas. Es un insecticida sistémico que actúa también por ingestión y por contacto (Edifarm, 2016; Edifarm, 2018).

Thiocyclam hidrogen oxalate, Categoría III (ligeramente peligroso):

Es absorbido con facilidad por las raíces translocándose a toda la planta. Su modo de acción es por inhibición de la colinesterasa en los canales sinápticos, provocando la continuidad del impulso nervioso y por tanto, la muerte del insecto por agotamiento. Compatible con otros plaguicidas de uso común, excepto con cobres y productos altamente alcalinos (Agrosiembra, 2019).

Como medida de precaución se recomienda ingresar al cultivo 24 horas después de la aplicación. El tiempo de consumo de los productos alimenticios desde la última aplicación varía de entre 5 a 14 días (Agrosiembra, 2019). Es peligroso para los animales domésticos y la fauna silvestre; y, nocivo para peces, aves y abejas (Edifarm, 2016).

Producto de origen biológico, elaborado a base de la toxina natural Tiociclam oxalato de hidrógeno extraída del anélido marino Lumbrinereis heteropoda. Al aplicarlo sobre el follaje es absorbido inmediatamente. Actúa por contacto y tiene poder residual en la planta. Por su movimiento translaminar favorece el control de insectos chupadores y masticadores en cultivos de tomate, arroz, banano (Edifarm, 2016). Por precaución, ingresar al área tratada 12 horas después y aplicar hasta 14 días antes de la cosecha; no usar en época de floración o cuando las abejas estén en plena actividad (Antalien, 2019).

Mancozeb, Grupo III (ligeramente peligroso):

Fungicida de contacto, de amplio espectro y de acción preventiva. En su presentación comercial se acompaña con concentraciones de cobre. Es útil para el control de enfermedades fungosas en hortalizas, frutales y plantas ornamentales (Edifarm, 2018).
Actúa inhibiendo el acetaldehyde dehydrogenasa, enzima vital para el metabolismo de los organismos. No ingresar al área tratada antes de 24 horas y dejar entre 7 y 21 días desde la última aplicación hasta la cosecha (Antalien, 2019). Acción contra sigatoka, lanchas, mildiú velloso, mancha púrpura, cloca del duraznero y mancha foliar. Utilizado en cultivos de plátano, papa, cebolla, tomate, arroz, manzana, cítricos y durazno (Edifarm, 2016). Tóxico en peces y en otros animales; la exposición a largo plazo a dosis altas podría causar función anormal de la tiroides (Uniphos Colombia Plant Limited, 2014).

Metil Thiofanato, Categoría IV (productos que normalmente no ofrecen peligro):

Fungicida de tipo preventivo, curativo y sistémico. Por su carácter sistémico no es lavado por la lluvia, ni destruido por el sol. Controla varias enfermedades simultáneamente con una sola aplicación debido a su efecto residual; su aplicación repetida puede generar resistencia en caso de botrytis (Antalién 2019). Utilizado contra tizón temprano en solanáceas (papa, tomate, pimiento y tabaco); carbón y antracnosis en hortalizas; botrytis y oídio en ornamentales, frutales y crucíferas (col, coliflor y brócoli); mancha angular y peca en leguminosas (fréjol, haba, arveja); mancha de la hoja, Rhyzoctonia y carbón en gramíneas (arroz, cebada, avena, maíz, trigo). Eficacia selectiva y larga actividad por su estabilidad a la luz solar; por su acción sistémica puede ser aplicado al suelo o tratando las raíces trasladándose al follaje, penetrando en los tejidos de la planta, ejerciendo su acción fungicida (Edifarm, 2016).

Captan, Categoría III (ligeramente peligroso):

Fungicida protectante, no sistémico, de amplio espectro. Combate enfermedades causadas por hongos presentes en el suelo que causan el mal de almácigos o Damping off y también enfermedades que afectan al follaje como lanchas, antracnosis, mancha chocolate, sarna, botrytis, roya, alternariosis, entre otras. Su acción es por penetración en las esporas de los hongos. Es utilizado para la desinfección del suelo y semillas en cultivos de papa, tomate, ají, pimiento, algunas hortalizas, cucurbitáceas, frutilla, frutales caducifolios y cítricos, entre otros. Al aplicarlo en cultivos se recomienda hacerlo únicamente hasta 15 días antes de la cosecha (Vademécum agrícola, 2004).

Discusión

Al ser los plaguicidas compuestos químicos de uso frecuente en la agricultura convencional para el control, especialmente, contra insectos y enfermedades de los cultivos, conocer sobre sus efectos asociados sobre el ambiente y los organismos, resulta imprescindible. Su nivel de peligrosidad ha determinado que en los manuales o fichas técnicas del plaguicida se expongan los niveles de toxicidad y las medidas de precaución a tenerse en cuenta para aplicarlos.

Los plaguicidas pueden encontrarse en los seres vivos por procesos de bioacumulación, en sitios relacionados con drenes agrícolas, canales de riego, y mal manejo de los envases o contenedores (Reyes y Montiel, 2011 citados en García y Rodríguez, 2012).

Estudios realizados en 2017, determinaron que ciertos insecticidas como las cypermetrinas pueden afectar a los peces, anfibios, algunos artrópodos y en menor medida aves y mamíferos (Edwards et al., 1986; Greulich y Pflugmacher, 2003; Yilmaz et al., 2008; Sarikaya, 2009; Biga y Blaustein, 2013; citados en Triana, Henao y Bernal, 2017). Morales y Rodríguez (2004), encontraron que el clorpirifos, insecticida muy utilizado para el control de insectos en pastos, tiene acción como disruptor endocrino especialmente de las hormonas tiroideas en bovinos de leche; asimismo, que una dosis de clorpirifos de 0.3 μgl-1 es extremadamente tóxica para la trucha, mientras que en la codorniz la dosis letal media (LD50) en el alimento es de 423 mg/kg.

En lo que respecta a los seres humanos, Valarezo y Muñoz (2011), señalan que en la región Costa del Ecuador las intoxicaciones por el uso inadecuado de varios plaguicidas fue el 53% en la década del 2000-2010.

En relación con el ambiente la persistencia, por ejemplo, del Clorpirifos en el suelo, a 35°C, es de 68 días (Du pont Agar Cross Hoja de Datos de Seguridad de Clorpirifos, citado en Morales y Rodríguez, 2004).

Sin embargo, los medios más amenazados son los acuáticos terrestres y marinos por el aporte de contaminantes derivados de actividades antropogénicas que alteran las condiciones naturales de los ecosistemas donde se halla también el ser humano.

Conclusiones

Debido a que la retención del plaguicida en el suelo se realiza sin cambio químico en la molécula, su acumulación o dispersión está condicionada por los mecanismos de absorción y adsorción que dependen del tipo de partículas que lo integran. La acumulación, entonces, no solo se da en el suelo; sino, que puede llegar al medio acuático y a los organismos, según la persistencia y nivel de degradación del plaguicida.

La evaluación de los niveles de plaguicidas en el suelo y su descontaminación constituye una actividad prioritaria y compleja; de carácter preventivo y con la participación de especialistas en diversos campos. No se puede continuar afectando el equilibrio de los ecosistemas y la calidad del agua que sirve además del riego, para abrevaderos de animales y el consumo humano. Los alimentos que se producen deberían ser inocuos o al menos tener niveles de residualidad que se hallen dentro de los límites permitidos.

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Num.11-2018 | Lita un paraíso para las aves

Un paraíso para las aves

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Reporte por: Sania Ortega-Andrade

Eliana Benavides
Ingeniería en Recursos Naturales Renovables
elibe89@hotmail.com

Eliana Benavides joven estudiosa de las aves, se ha dedicado durante un año al estudio de las aves en Lita. Las aves forman parte de grupo biológico que se encuentra en contacto con el ser humano, habitan praderas, bosques, mares y ciudades, realizan funciones importantes en el medio ambiente como: controlar plagas en cultivos, son dispersoras de semillas, evitan la proliferación de enfermedades, polinizan plantas y son indicadoras de la calidad ambiental. En el Ecuador se conoce la existencia de 1.679 especies, de las cuales el 20% se encuentran amenazadas de extinción; esto debido a la deforestación, expansión de la frontera agrícola, caza y tráfico de especies. Por ello, su trabajo evaluó la diversidad de aves en tres pisos altitudinales; registrando un total de 196 especies distribuidas en 12 órdenes y 39 familias. Un dato preocupante es que más especies se suman a estados de amenaza, entre el 13% y18% de las especies se encuentran en prioridad máxima de conservación. Para contribuir a la conservación de las aves se generó estrategias de conservación y el desarrollo de una guía de aves como una herramienta de manejo.

Lita

La parroquia Lita se encuentra localizada al noroccidente de Ecuador, provincia Imbabura, en las estribaciones de la cordillera occidental andina. Ubicada a una distancia de 95 km de la ciudad de Ibarra, al ser un área de confluencia entre las provincias del Carchi, Imbabura y Esmeraldas se encuentra en un sitio privilegiado, forma parte del Chocó Biogeográfico el cual se caracteriza por poseer un alto potencial natural a nivel mundial. Lita está formada por el 21.4% de bosque, dando lugar a la existencia de una gran diversidad de especies de flora y fauna, sin embargo, la mayor parte del bosque primario ha sido reemplazado por actividades antrópicas.

Lita enfrenta la ampliación de las actividades agropecuarias, el uso de pesticidas, los cambios en las especies agrícolas cultivadas o en los métodos de cultivo (Miñarro, 2017) causa la degradación de los hábitats agrícolas y seminaturales a lo largo de extensas áreas, La extracción descontrolada de madera también es perturbante. Estas dos actividades principalmente son realizadas por el 36% de la población local y ocupan grandes extensiones de tierra provocando alteraciones en su composición, lo que ha afectado directamente a las especies de aves vulnerables a disturbios. Otra causa de disminución de la población de aves en la parroquia es la caza y el tráfico de vida silvestre. Según Báez y Revelo (2007) en su estudio realizado en Lita aseguran que las especies cazadas son usadas principalmente para la alimentación, en menor grado para la medicina y otras para uso ornamental en el caso de Pionus spp. y Amazona spp. Un informe emitido por el MAE indica que para el año 2013 a nivel nacional se decomisaron 2056 especímenes: entre ellos 673 aves siendo los órdenes de las especies más cotizadas para estos fines los Psitaciformes, Passeriformes y Piciformes.

En esta pequeña parroquia se encuentran tres comunidades importantes y objeto de estudio. La comunidad Cachaco, situada en la cabecera parroquial, dentro de las estribaciones de la cordillera occidental; corresponde al piso altitudinal Piemontano, ubicado entre 600 a 1300 msnm, ocupa el 5% de la superficie total de la parroquia, presenta una pendiente de 10% y una temperatura de 26°C.

La comunidad Río Verde Medio, situada en la parte central de la parroquia, dentro del sector norte de la cordillera occidental de los Andes; corresponde al piso altitudinal Montano, ubicado entre 1300 a 1800 msnm, ocupa el 4% de la superficie, presenta una pendiente de 25% y una temperatura de 22°C.

La comunidad La Esperanza de Río Verde, situada en la parte alta de la parroquia, ubicada en las laderas de las zonas montañosas, caracterizada por presentar constantes precipitaciones y alta humedad; corresponde al piso altitudinal Montano, en un rango altitudinal que varía entre 1800 y 3000 msnm, ocupa el 16% de la superficie, presenta una pendiente de 30% y una temperatura de 17°C.

Las aves conquistadores milenarios

El origen de las aves se fija unos 20 millones de años antes que el ‘primer pájaro’, Archaeopteryx. Es decir que son más antiguas de lo que pensábamos y su evolución fue lenta. Forman parte de un grupo biológico que a lo largo del tiempo ha permanecido en contacto directo con el ser humano (Madroño, et al., 2004). Sin duda alguna es considerado como uno de los grupos faunísticos más conocidos, observados y estudiados en el mundo, debido a su amplia distribución, habitan en bosques, desiertos, praderas, montañas y océanos (Trávez y Yánez, 2017).

Las aves silvestres son importantes debido a que realizan funciones transcendentales en su medio, de acuerdo con el gremio alimenticio cumplen variadas funciones: las insectívoras contribuyen al control de plagas en áreas de cultivo; las carroñeras evitan la proliferación de enfermedades asociadas a la descomposición de materia muerta; las frugívoras al ingerir los frutos excretan las semillas y las dispersan; las nectívoras favorecen en el proceso de polinización de plantas; y las acuáticas hacen posible el intercambio genético entre cuerpos de agua, transportando en sus patas huevos y larvas de peces, caracoles y anfibios (Tábara, 2013).

Ecuador megadiverso presenta alrededor de 1.679 especies pertenecientes a 88 familias, representando el 18% del total de las aves a nivel mundial (Freile et al., 2015). En relación con la distribución geográfica, el 50% se encuentran en la Amazonía (Espinoza, 2016). A nivel nacional y mundial distintas son las organizaciones encargadas de velar por la conservación del grupo de aves, dentro de estas se encuentra el Fondo Mundial para la Naturaleza (World Wide Fund for Nature, WWF), Fundación Aves y Conservación representando a Bird Life en Ecuador y el Ministerio del ambiente en coordinación con las distintas organizaciones. Todos ellos trabajan en proyectos y políticas que permitan la conservación de los ecosistemas que albergan a innumerables especies terrestres y acuáticas.

Las aves de Lita

Considerando la importancia ecológica de las aves y las amenazas que persisten para ellas, se ha llevado a cabo la presente investigación para dar a conocer la diversidad avifaunística de las comunidades Cachaco, Río Verde Medio y La Esperanza de Río Verde, y con ello proponer estrategias para su conservación.

Para determinar la riqueza y diversidad de aves se aplicó la metodología usada en el Sistema de Monitoreo de la Diversidad Biológica de Panamá, que consistió en combinar dos métodos: transectos en líneas y puntos de conteo con radio fijo de 25 m (Gullison y Condit 2014). Los puntos de muestreo se establecieron a una distancia de 100 metros para el año 2014 dando lugar a un transecto de 1km, y 200 metros para el 2015 formando un transecto de 1.8km. En cada comunidad se establecieron tres transectos

En las tres comunidades en los meses de mayo, junio y julio del año 2014 se registraron 101 especies, distribuidas en 29 familias y 13 órdenes. Los órdenes con el mayor número de familias fueron: Passeriformes con 16 familias; Piciformes con 3 familias y los órdenes restantes con una sola familia.

En los meses de septiembre, octubre y noviembre del año 2015 en las tres comunidades se identificaron 136 especies, distribuidas en 36 familias y 14 órdenes. Los órdenes con el mayor número de familias fueron: Passeriformes con 18 familias; Piciformes con 4 familias; Apodiformes con 2 familias; y los demás órdenes con una sola familia.
Tanto la familia Tyrannidae y Thraupidae fueron las más abundantes, residen en una variedad de hábitats que van desde Centroamérica hasta la cordillera de los Andes. Este hábitat es favorable para ellas puesto que provee de alimento y su cobertura vegetal dominada por árboles maduros los cuales sirven como sitios de percha, descanso y anidación;

De acuerdo con la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) el 95% del total de las especies se encuentran bajo la categoría de preocupación menor (LC); el 3% de las especies se encuentran en la categoría casi Amenazada (NT) y el 2% se encuentran en la categoría vulnerable (VU).

En general la parroquia Lita presenta una diversidad alta de aves, debido principalmente a que se encuentra en una de las zonas más importantes que es la región biogeográfica del Chocó. Las especies registradas constituyen el 11% del total en el Ecuador. La mayor diversidad de aves se encuentra en el piso Piemontano (comunidad Cachaco, área intervenida) de la cual, según el análisis de prioridades de conservación 17 especies se encuentran en prioridad máxima. En el piso Montano Bajo (comunidad Río Verde medio, bosque secundario) se encuentran 9 especies, mientras que en el piso Montano (comunidad La Esperanza de Río Verde, bosque nativo) presenta 12 especies.

De entre las cuales la mayoría pertenecen al grupo de rapaces, debido a la destrucción del bosque nativo maduro por actividades antrópicas o causas naturales que afectan de manera negativa a las poblacionales de especies tales como Leucopternis plúmbea, Accipiter collaris, Chondrohierax uncinatus y Leucopternis prínceps, consideradas como especialista de bosque, dependiendo estrictamente de este hábitat para nidificar. De acuerdo con la lista roja de la UICN, L. plumbeus, y A. collaris se encuentran bajo la categoría casi amenazada.

Finalmente, con el estudio de las aves se desarrolló las estrategias, las cuales permiten planificar procedimientos que puedan ser logrados a corto, mediano y largo plazo y conservar la biodiversidad de la parroquia de Lita, específicamente en las comunidades: Cachaco, Río Verde Medio y La Esperanza de Río Verde.

De acuerdo con la situación que atraviesa la biodiversidad a nivel local, regional y mundial, surge la necesidad de desarrollar instrumentos que permitan optimizar la calidad de vida de los pobladores y del medio ambiente que los rodea. Acatando la reglamentación a nivel nacional e internacional estas estrategias tienen como objetivos: a) Mejorar la calidad del hábitat de las especies de aves amenazadas. b) Mejorar e implementar buenas prácticas ambientales. c) Involucrar a los pobladores de las comunidades en la gestión y conservación de las especies de aves.

La guía de aves de lita sin duda es un resultado importante para los pobladores, como una herramienta de conocimiento y valorización avifaunística. En la guía se describen 196 especies procedentes del muestreo realizado en las tres comunidades correspondientes a los diferentes pisos altitudinales; organizadas alfabéticamente por el orden taxonómico al que corresponden además indica el estado de conservación a nivel local (SUMIN), y a nivel global de acuerdo con la UICN.

Más información se puede obtener del siguiente enlace. https://bit.ly/2Wqu2z3

Bibliografía:


Báez, M., y Revelo, C. (2007). Impacto del tráfico de vida silvestre en los sectores fronterizos de Lita (Esmeraldas-Imbabura) y la Sofía (Sucumbios-Carchi). Ibarra

Puerta-Piñero C., Gullison R.E., Condit R.S. (2014). Metodologías para el Sistema de Monitoreo de la Diversidad Biológica de Panamá (versión en español). DOI http://dx.doi.org/10.5479/si.ctfs.000l

Freile, J., y Rodas, F. (2008). Conservación de aves en Ecuador: ¿cómo estamos y qué. Cotinga, 48-55.

Madroño, A., González, A, C., Atienza, F, J. (2004). Libro rojo de las Aves de España. Madrid: Dirección General para la Biodiversidad – SEO/BirdLife.

Miñarro, M. (2017). Aves y agricultura. Tecnología agroalimentaria, 10-14.

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Num.10-2018 | Producción apícola en Imbabura.

“Un reto para el productor y comerciante”.

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Reporte por: Sania Ortega-Andrade

Diego Fuertes Romo
Ingeniería en Agronegocios Avalúos y Catastros
dfuertes666@gmail.com

La apicultura es un oficio de la mayoría de las comunidades situadas en la parte rural de la provincia de Imbabura. Esta actividad dedicada a la crianza de abejas y adoptar todos los cuidados necesarios para obtener de ellas la miel, principal elemento.

En la provincia de Imbabura, existe una demanda insatisfecha de productos apícolas, se identificaron 44 unidades productivas distribuidas por los seis cantones; la mayoría están ubicadas en el cantón Cotacachi (55%). Los productos que mayormente se obtienen de la actividad apícola son miel de abeja, jalea real, polen y propóleo. La producción obtenida principalmente es comercializada al granel a intermediarios y mayoristas, es importante mencionar que los demandantes de productos apícolas en la provincia tienen preferencia hacia los productos envasados, etiquetados y con referencia de las características nutricionales y beneficios que aportan dichos productos.


Producción apícola en Imbabura.

La Apicultura representa una gran fuente de riqueza por los diferentes bene­ficios que se pueden obtener de la explotación a escala industrial o artesanal. El producto que nos proporciona principalmente es la miel, con la apicultura también se puede producir: cera, polen, propóleos, jalea real, veneno de abejas, pueden obtener ingresos adicionales con la venta de colmenas, reinas y el alquiler de colmenas para polinización (Salas, 2000).

Para entender la importancia de la producción y conservación de las abejas, es necesario hablar de ellas.

Las abejas.

Su nombre científico es Apis mellifera, conocida como la abeja doméstica, mayormente representada en el mundo, originaria de Europa y África, es la más utilizada en la producción apícola (Oldroyd & Wongsiri, 2006).

Una colonia de abejas está formada de 10,000 a 15,000 abejas, su número aumenta hasta alcanzar de 60000 a 80000 en temporada seca. La colmena está formada por una sola abeja reina (hembra), los zánganos (machos), y las abejas obreras (hembras) (Mendizabal, 2005). La abeja reina pone huevos fértiles e infértiles, de los fértiles nacen las obreras, si después del tercer día siguen alimentándose con jalea real se transformarán en futuras reinas gracias a este alimento. De los huevos no fecundados nacerán solamente zánganos (Lesser, 2007; Mendizabal, 2005).

La apicultura.

La apicultura es una ardua tares que exige planificación y organización. Las granjas apícolas se ubican a un kilómetro de las zonas urbanas y más de 150 metros de las carreteras o caminos, alejados por lo menos 30 metros de gallineros, establos o porquerizas. El apiario tiene que estar cercado para impedir la entrada de animales domésticos y niños.

 

Las colmenas se colocan en bancas individuales y se pueden ubicar en grupos de 4 o 5, con separación de 2 metros una de otra. Los grupos de colmenas se pueden separar entre 5 y 10 metros dependiendo de las condiciones del terreno y su disponibilidad. Las entradas de la colmena se orientan hacia los lados y no en el centro de esta sobre todo cuando la topografía del terreno es plana (Mendizabal, 2005). Para facilitar el manejo de la colmena es necesario usar ropa adecuada y es recomendable que el combustible produzca un humo frio y denso.

 

Producción apícola en Imbabura.

Las unidades productivas se encuentran distribuidas en todos los cantones de la provincia y en pisos altitudinales van desde los 700 hasta 3.100 msnm. La mayor concentración de productores está en los cantones Cotacachi, Ibarra y Otavalo. La mayor producción apícola está en manos de los productores hombres, el 56,82% pertenecen a la Asociación de Productores Apícolas de Cotacachi.

 La producción de miel está determinada por la época de floración por ello el 59.09% de los productores registran su época de mayor producción en los meses de septiembre a diciembre. El sabor de la miel está determinado por las especies vegetales que rodean las colmenas.

Rendimientos en producción de miel por colmena. Diego Fuentes Romo

 

En la provincia existe un total de 1926 colmenas en producción, el 48.49% pertenecen a los productores de Cotacachi y el 36.09% a productores de Ibarra. La mayor parte de los apicultores comercializan miel de abeja al por mayor principalmente en baldes de 20 litros, en menor cantidad en tarrinas de 1 litro, Tan solo 3 productores de jalea real en la provincia, mismos que comercializan su producto en frascos obscuros de vidrio de 15gr. El propóleo y polen se comercializan fuera de la provincia a intermediarios.

Los establecimientos comerciales en la provincia de Imbabura tienen a la miel de abeja y al propóleo como los productos de mayor salida con relación a los demás productos apícolas que en ellos se comercializan. Todos los productos provienen de la provincia de Pichincha.

Colmenas en la provincia de Imbabura
Diego Fuentes Romo

 

“Las abejas son el presente y el futuro de la vida.”

En Imbabura no existen proveedores que vendan productos envasados, etiquetados y con los requerimientos para la comercialización al consumidor final.

Existe una diferenciación marcada entre el precio de compra y de venta. La utilidad promedio se encuentra entre los $9 a $10 dependiendo del producto, en miel de abeja el 45% de utilidad, en polen 30%, en jalea real el 43% y en propóleo el 33%.

Los productores tienen varios problemas al asumir las actividades comerciales de su producción, uno de los factores para tener en cuenta, es que no cuentan con la capacidad de procesar sus materias primas y convertirlas en productos envasados de manera óptima para cubrir las necesidades existentes en el mercado.

Para lograr el objetivo primordial de brindar una alternativa de comercialización de los productos apícolas, es necesario la “Creación de un centro alternativo de acopio, envasado y comercialización de productos apícolas en la provincia de Imbabura.”

Bibliografía

Oldroyd, B., & Wongsiri, S. (2006). Las abejas de miel asiática (Biología, Conservación y Human Interacciones). Londres: Harvard University Press.

Mendizabal, F. (2005). Abejas. Buenos Aires, Argentina: Albatros.

Lesser, R. (2007). Manejo y Crianza Practica de las Abejas. Santiago de Chile: Andres Bello.

 

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