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Num.10-2018 | Parque Bambú le apuesta al «4 POR 1000»

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Reporte por: Sania Ortega-Andrade

Piet Sabbe
Parque Bambú
vetiver.ecuador@gmail.com

El Parque Bambú se ubica en El Limonal, km 108,5 ví­a San Lorenzo – Ibarra. Desde hace 20 años a través del trabajo de Piet Sabbe, ingeniero mecánico y activista belga, le ha apostado a la conservación y regeneración de una zona altamente degradada en aquél entonces. Ahora su lucha y la de Parque Bambú es educar, transferir su conocimiento y sumar esfuerzos para unir a todos los actores voluntarios del sector público y privado en la iniciativa internacional «4 por 1000». La propuesta nace en el 2015 durante la COP 21 en Francia. Esta revolucionaria iniciativa busca demostrar que los suelos agrícolas y su rica diversidad, pueden desempeñar un papel determinante para la seguridad alimentaria y contrarrestar el cambio climático. El rescate de conocimiento ancestral, la consolidación y documentación de la información científica, permitirá establecer acciones concretas sobre el almacenamiento de carbono en los suelos y el tipo de prácticas para lograrlo. Cada miembro será el responsable de generar estrategias y sumar esfuerzos que aporten a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Apostarle al desarrollo sostenible es tarea de todos, necesitamos producir y vivir en armonía con el ecosistema.


Parque Bambú le apuesta al «4 POR 1000»

A pocos minutos de la ciudad de Ibarra en un pequeño pueblo llamado Limonal se encuentra un parque, que refiere su nombre a la especie más dominante el “Bambú”. Su origen data de 1995, ya son 20 años dice su dueño Piet Sabbe, un belga que se enamoró de este paisaje subtropical en las estribaciones occidentales de los Andes. Se enamoró tanto que desde entonces le apostó a la restauración y aquella finca abandonada, quemada y abandonada, quemada y erosionada ahora se ha convertido en un espacio dedicado a la conservación, educación y principal activista de la zona frente al cambio climático.

La lucha por la recuperación fue un trabajo emprendido por estudiantes, voluntarios, habitantes locales y el estudio de varias técnicas amigables con el ambiente para lograr una restauración ecológica exitosa.

A pesar de ser un ingeniero mecánico, sin ningún conocimiento profesional sobre restauración y agroecología, diseñó su propiedad según las reglas de la permacultura y encontró su inspiración en ejemplos de agroforestería y agroecología en fincas con la misma filosofía en otras partes de Ecuador y del mundo. Paulatinamente, el arduo trabajo colaborativo generó grandes resultados: hoy en día la finca es una isla de abundante vegetación que se bautizó con el nombre de ¨Parque Bambú¨.

 Parque Bambú

Caminar por los senderos del Parque Bambú, acoge al visitante, turista o amante de la naturaleza a un mundo donde los problemas urbanos parecen no existir. Y es justamente eso lo que motivó a su creador cuando se encontró con un panorama desolador. La dinámica del ecosistema y sus especies de flora y fauna rescatan la belleza natural del sitio.

En 1995 un terreno erosionado y quemado, en 2018 Parque Bambú un bosque restaurado.
http://parquebambuecuador.blogspot.com/p/blog-page.html

El uso de especies frutales, árboles, bambú y sobre todo vetiver (Chrysopogon zizanioides), a lo largo del Río Guallupe dan refugio a muchas especies de fauna. El vetiver no es una planta productiva, sin embargo, ha sido la especie principal para combatir la erosión del suelo y ayudar a su conservación.

Chrysopogon zizanioides

« 4 por 1000 »

Antes de hablar de la iniciativa 4 por mil, es necesario reflexionar sobre nuestra forma de alimentarnos, las consecuencias de esa alimentación y más allá de ello que papel juego frente al cambio climático: ¿existe? ¿es un invento? Todos estos cuestionamientos se fundamentan en las consecuencias devastadoras que ahora vivimos, nuestro paso por el mundo como especie humana ha sido tan corto, pero lamentablemente deja una huella imborrable en el tiempo.

Piet en uno de sus artículos sobre agricultura, alimentación y cambio climático menciona que: el sector alimentario, al igual que el transporte y el sector energético, es una gran parte del panorama del cambio climático. Pero, el sistema alimentario, en comparación con el transporte y la energía, es diferente en muchos

aspectos. Primero, no solo tiene el potencial de reducir su huella de carbono, con una administración cuidadosa, sino que puede ayudar a resolver el problema. El segundo punto y la diferencia es: si no se aborda el cambio climático, la agricultura se verá afectada mucho más profundamente que cualquiera de esos otros sectores. ¿Por qué? bueno, porque la agricultura es mucho más sensible a los cambios climáticos, como todos sabemos, y por supuesto, es mucho más importante para nuestra supervivencia.

Hasta hace poco los científicos asumieron que un aumento en el CO2 atmosférico sería en realidad una bonanza para la agricultura, ya que las plantas aman el CO2, eso es lo que comen. Y cuando se probó esta suposición en circunstancias controladas, como un invernadero, parecía ser cierto. Se podía estimular el crecimiento con más CO2. Pero el último informe del IPCC (el Panel Internacional del Cambio Climático) sugirió que esto en realidad no es correcto. El CO2 adicional NO estimula el crecimiento por el contrario según la IPCC provocaría el 2% de pérdida de rendimiento por cada década.

Gran parte de la crisis alimentaria en 2008, aunque no en su totalidad, se puede atribuir a eventos climáticos vinculados al cambio climático. Y aún más alarmante, la calidad nutricional de los alimentos que cultivamos sufrirá bajo el cambio climático. De hecho, ya está sucediendo. Estudios recientes han encontrado que, si los niveles de CO2 aumentan en la atmósfera, los cultivos producen más carbohidratos y menos de otros nutrientes, y micronutrientes en particular. Entonces, entre otras cosas, el cambio climático podría exacerbar la creciente carga de enfermedades crónicas relacionadas con la dieta.

La agricultura tiene el potencial, no solo para mitigar su impacto en el clima, sino ayudar a reducir una parte significativa del impacto que todos nosotros en todos los sectores hemos causado en el clima. Un tercio del carbono que los humanos hemos agregado a la atmósfera solía estar en el suelo. No estoy hablando de combustibles fósiles ahora. Solo estoy hablando del carbono del suelo. A primera vista, parece un hecho deprimente, pero en realidad es increíblemente esperanzador. Si continúa preguntando: “¿Cómo llegó originalmente a la atmósfera?”, Y ¿cómo se puede volver a introducir en el suelo? Bueno, aquí está la receta.

Cuando alzamos un trozo de pasto de un suelo orgánico, observamos que la tierra es negra. Este color negro indica el carbono, el carbono del suelo. Ahora, ¿cómo llegó allí? Así es como se construye el suelo en todo el mundo. Es un proceso increíble. Hay un par de formas, pero la forma principal es que todas estas plantas toman CO2 del aire, el O2 se separa y se envía de vuelta a la atmósfera, y toman el carbono y lo usan para construir azúcares, algunos de los cuales se utilizan para construir la misma textura de la planta y sus raíces. Pero el 40% de los cuales desciende (en estado líquido) a las raíces y se lixivia al suelo. ¿Por qué?

Porque están alimentando microorganismos. Están atrayendo microorganismos a su rizosfera, la región que rodea las raíces. Lo hacen porque esos microbios los alimentan, intercambian azúcar (carbono líquido – polisacáridos) por los nutrientes y minerales que suministran el micelio y otros microbios. Este carbono líquido se transforma luego en carbono estable y HUMUS. El proceso de hacer humus a partir de carbono líquido (y cualquier materia orgánica como desperdicios de cocina, hojas secas, rastrojos, estiércol, etc.) se produce en dos etapas. El primer paso se llama Catabólico: con la ayuda de los hongos del suelo, muchos microorganismos descomponen la materia orgánica en el plasma del suelo. El segundo paso es un proceso Anabólico en el que el plasma se transforma en humus estable, el tejido de una nueva vida.

El verdadero propósito de la agricultura es reciclar la vida, capturar el factor de vida de la descomposición del material orgánico y canalizarlo hacia nuevas plantas en crecimiento. Y podemos cultivar para maximizar ese proceso.

Pero entonces que tiene que ver todo esto con la iniciativa « 4 por 1000 », pues justamente el trabajo mancomunado de todo el mundo iniciando por nuestros hábitos cotidianos hasta el manejo y adecuación de tecnología en la agricultura pueden ayudar a mitigar el cambio climático y heredar un ambiente sano para las futuras generaciones.

Uno de los objetivos principales de la propuesta es aumentar o capturar la cantidad de carbono en los suelos, con ello, contribuir a la seguridad alimentaria y a largo plazo limitar el incremento de la temperatura en el planeta. Una propuesta alentadora frente a un problema global. La desertificación y abandono de los suelos que antes eran cultivables, a largo plazo nuestra capacidad para alimentar a 9,800 millones de humanos será nula.

Actualmente existen 570 millones de granjas en el mundo y más de 3,000 millones de personas viviendo en zonas rurales, quienes podrían implementar estas prácticas. A través de este medio es importante hacer un llamado al cambio, romper los paradigmas anteriores y anclar nuestros pensamientos en la calidad de vida. Pensar en los hijos que tendremos y la calidad de vida que tendrán nos permitirá no perdernos en este largo camino.

Para más información visite:

http://www.bospas.org/

http://www.quericoes.org/

https://www.4p1000.org/es

http://parquebambuecuador.blogspot.com/p/blog-page.html

 

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About Ortega-Andrade,SM

Docente de la Facultad de Ciencias Agropecuarias y Ambientales (FICAYA), en la Universidad Técnica del Norte. Ibarra-Ecuador

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